12.11.09

a medio hacer

(foto Annelies Štrba)

este es el sueño denso del que no hay sonido
que nos devuelva. el mundo levantado y sin vueltas
es el que nos debemos. sobre esta estaca de metal
quedó anclado un caballo, los mitos y el poema
son los reversos de una misma mirada.
hoy vuelvo a disolverme como la sal o las sombras.
quedo como un latido intermitente,
amarrada a los labios tuyos que no amaré.
a lo que podría beber de tu cuerpo y no beberé.
a tu dulzura de hombre a medio hacer,
a esta lentitud del tiempo que de cualquier modo
se nos escapa de las manos.

11.11.09

penal

(foto Olaf Otto Becker)

las hojas muertas sin nervadura
la sal que cae precipitada en un plato
la forma en que toma los cubiertos un niño
la intranquilidad al cortarse el pelo
la lentitud de las sombras
la escasa sensatez de los adultos
la ilusión de los amores adolescentes
la calle con su rapidez y sus ruidos
el penal en el que perdí horas de mi vida
y quedé cargada de basura.

vuelvo a hablar de este amor

(foto Adam Hinton)

vuelvo a hablar de este amor
como un trágico relato de especies
en el que se verán calibrados los besos
y los gustos.
él me entregaba sus gestos
como los gatos entregan sus cuerpos
para ser acariciados y las nubes
se extienden con su propósito
de ser observadas.
él era un niño que jugó
con su hombría y siempre supo
que de ese paso no habría retroceso.
quiero toda pulcritud de lomas
toda servidumbre de planetas.

5.11.09

esta sed de famélicos

(foto Abbas Kiarostami)

levadura que no rompe el alma,
los traficantes que nos hablan
de nobleza y moral, las tuercas
que se lleva al rodar la noche,
voces escuchadas en las pausas
de un temporal, tenemos estas manos
atadas a lo ardoroso, a lo quemante,
a la luz del metal.
esa elegancia de pasos que dejamos
atrás, nunca más este liviano juego
de dejar ser y transformarse en el zumbido
de un rayo que cesa.

si pudiera entre esas piedras encontrar
lo que oculté de la luz, lo que en otro idioma
me pediste olvidar, como esas noches
en que nos quisimos, más que la sed ama
al agua, más que la mano del asesino que clava
su puñal y no deja de lamentar la herida
que se vuelve manantial.
tanto dolor que inoculamos desde este puerto
de muertos.

la otra entrada al paraíso

(foto Abbas Kiarostami)

este temple de ensueño
de vueltas sobre el rumiar
que no cesa, sobre lo que tengo
de tus ojos, sobre lo mojado
que no hay de ti en mí.
si pudiera secarme esta sombra
y las enredaderas no fueran el reverso,
lo que queda, esa otra cara de la luna
que no fue.
tus oscuros ojos, fuerza de mí,
llegué a amar tus máscaras,
tu presencia cansada de tanta juventud,
de tanta identidad, de lo suave de tu lengua
que no sabré ni abrigaré en mi boca.
pequeño mío como el dios que vino
y nos dejó los días, el vino y la cruz.

si de estas historias pudiera decir tu nombre
y que no se descompusieran antes de amar
nuestros besos. como se deben la deudas
de la piel, como este precario ser que no soy
de ti, como este lento murmurar los momentos
de algún amor.
no soy una mujer que quieras abandonar
en mitad de la noche para sanar.

4.11.09

nos recuerda la verdad

(foto Abbas Kiarostami)

“algo nos recuerda la verdad
que amamos antes de conocer.” jorge teillier

después del musgo de los soles
y de las vueltas de mi cabeza,
de toda cadencia jamás oída
ni inventada, caeré como la oscuridad
en el cuerpo de mis valles
en lo que esta enfermedad de ruidos
no comprende. este sonido
nos eleva, sin embargo,
el sol está vedado esta mañana
y las sombras alargan sus arrugas.

y es manso como la nieve

(foto Alexei Vassiliev)

algo de mí no se cansa
y es manso como la nieve,
blanca y silenciosa.
mirar detrás de la ventana
como el sol se vuelve artificio
y las palabras no reemplazan
la voz de las manos.
las caricias no se vuelven algas
que molestan a la sal.
somos los extraños de toda tierra
los que fuimos a buscar las balsas
y no hallamos el mar.

3.11.09

lo interno es lo que muere

(foto Camille Seaman)

lo interno es lo que muere.
y los golpes no cesan de venir.
perdón cuando algo duele,
dolor que no compagina nada.
no es suave lo que muere,
a pesar de lo que se sabe
o no.
este cataclismo de violencia,
esta voz que todo lo simboliza,
este temor omnipresente,
nada calza con la delicadeza.
nada de lo trascrito es vulnerable.
hay puertas que el odio deja abiertas
y no hay impulso ni abrazo
que las cierre.
esta incompletud, esta distancia del cuerpo,
lo que nadie acepta abiertamente,
dejar fuera de la micro lo que nos hizo fuertes
y a pesar de eso no supimos mejorar.
ese silencio mezquino de dolor,
calibrado de miradas que irrumpen
toda serenidad y mueren.
me gustaría no estar rodeada
y que esta presencia no fuera
una abierta exposición.
¿cómo se vuelve del dolor?
¿cómo se construye la barrera?
somos perdedores que perduran.

torcerá la hembra sus piernas

(foto Angela Strassheim)

algunos repuestos se verán como soles
depuestos de su estatuto, torcerá la hembra
sus piernas y no agotará el canto la nueva luz.
cuando de cargar bolsas y estas deudas
de animales silenciosos que rumian lo que duele
antes de morir.

lo equidistante del cuerpo

(foto Ara Güler)

de notas despiertas somos los expertos,
rumbo al sol. como los cantos de las morsas
esos enormes seres de mar.
lo equidistante del cuerpo
que no vuelve a amar.
este amor ya no da vueltas las hojas
ni engendra seres que nos prometen
lo cansado. a veces alguien sueña
y le duelen los versos al despertar.

1.11.09

estadísticas

(foto Angela Strassheim)

hoy no me interesan las estadísticas
ni que las rocas se rompan en el mar,
este destino es el roce del trigo
con las piedras, la quietud
que se vuelve tráfico en el viento,
la no presencia en la que fuimos
un ser ansioso que completa sus noches
detrás del insomnio
como platos que se arrumban
y nadie lava.

estos nudos

(foto Andrea Modica)

entonces, alguien me dirá que estos nudos
sobreviven en la piel, que son las marcas
con las que se inscribe lo cansado,
esta vocación irresistible de arena,
de lenta pulcritud que nos lastima,
de ventanas que no impiden el roce
y nos sumergen en las piedras.
nos mueven como vectores
cálculos pobres antes del mar.

28.10.09

legajos

(foto Ara Güler)

este domingo, día de variaciones
de caminos que no conducen
a la guerra y se hunden
como los cardos en la piel
como las gotas caídas de la sombra
como lenguas cansadas de morir.

este ser de nadas que escribe,
este calor de nombres que acechan
este temor que nos consume las ganas
y nos lleva más allá de mí.
soy esta que sueña con el sol
que miente como quema la nieve la piel.

todo ámbito de observantes
que devuelven las sonrisas y se hunden
antes de la acción.
somos los sueños que cayeron
los álamos talados como las rosas
que negamos antes de ir a terreno.
soy esta sombra que vuelve
sobre sí misma y que no deja de ser
una mirada de la mente.

si fuera esta luz lo azul de otra mirada
si muriera con esta sal de vuelta en el suelo
si lo que cae sobre mis manos es lo roto
de mis días, es el soldado que sabe
que la guerra es un momento más
que toda vida se muere
y cansa como los duelos
que nos perturban.
soy este cansancio de encender luces
lo solo que se sabe de los cargos
lo que quisimos ocultar como legajo.